Qué suerte tenemos de poder tener a un santo en la congregación como Damián de Molokai. Su vida y su testimonio nos sigue desafiando a 137 años de su muerte. Por eso, este jueves 14 de mayo nos reunimos como comunidad SS.CC. Monjas Francesas a hacer memoria de su legado y agradecer al Señor por el milagro de su servicio.
Fue una hermosa eucaristía comunitaria con hartos signos que nos van dando sentido e identidad.
Estudiantes, familias, docentes, asistentes de la educación y agentes pastorales participaron de un momento de oración y reflexión inspirado en la vida de Damián, reconocido por dedicar su vida al acompañamiento de los leprosos en la isla de Molokai, en Hawai.
En la eucaristía, presidida por nuestro hermano de congregación, Miguel Angel Concha ss.cc., recordamos a Damián como “un verdadero ícono de entrega y sacrificio”, cuyo testimonio invita hoy a vivir una fe concreta, capaz de salir al encuentro de los demás con generosidad y valentía.
En el acto penitencial, estudiantes y miembros de la comunidad depositaron flores a los pies de San Damián como signo de reconciliación y compromiso con la paz, mientras que las oraciones de perdón invitaron a reflexionar sobre la indiferencia, el miedo y la falta de compromiso frente al sufrimiento de otros.
La liturgia también incluyó signos vinculados a la vida y obra de Damián. Entre ellos destacó el libro de cartas, donde el misionero relataba sus experiencias y desafíos en la isla; las espigas, símbolo de su entrega total hasta dar la vida por sus hermanos; y diversos signos presentados por las pastorales del colegio, reflejando el servicio solidario y el trabajo comunitario.
Especial participación tuvieron nuestros estudiantes de las pastorales infantil y juvenil, quienes ofrecieron símbólos relacionados con el lema institucional “Amar es servir”, recordando que el legado de San Damián continúa inspirando a las nuevas generaciones.
Durante los ritos finales se realizó además una bendición especial de las piochas de servicio y de quienes desempeñan distintos roles de liderazgo y compromiso dentro de la comunidad, entre ellos delegados pastorales, integrantes del Centro de Estudiantes y representantes de la Plana Mayor.
La celebración permitió renovar, como comunidad SS.CC., el llamado a construir una cultura del encuentro y la solidaridad, siguiendo el ejemplo de san Damián de Molokai, cuya vida es un testimonio luminoso de amor entregado hasta el extremo.


