Con gratitud y cariño, despedimos a nuestra querida tía Wally

por | Oct 21, 2026 | Noticias SSCC, Pastoral

La comunidad de los Sagrados Corazones de Viña del Mar, Monjas Francesas, recuerda con gratitud a quien enseñó Matemática a generaciones de estudiantes y las acercó a Jesús desde la música, la oración y el cuidado de los demás. La misa de despedida será este miércoles 21 de octubre a las 18:30 en la capilla de nuestro colegio.

Hay recuerdos que vuelven con especial fuerza al despedir a una persona querida: una melodía en la capilla, una palabra de acogida, el pan calentito que llegaba para compartir. Así recuerdan sus exalumnas a Wally Vergara Stack, la querida “tía Wally”, cuyo fallecimiento nos reúne como comunidad en la oración y la gratitud.

Durante su trayectoria en el colegio, Wally fue profesora de Matemática y estuvo profundamente vinculada a la vida pastoral. Su fe marcó su manera de enseñar y de acompañar. Cercana a la hermana María Olga Mardones ss.cc., encontró en la capilla un espacio desde el cual compartir su amor por Jesús y María. Allí, junto al órgano, animó a muchas estudiantes a cantar y descubrir en la música una forma de oración. También sirvió como ministra de comunión.

La hermana Monserrat Montecino ss.cc., quien fue su alumna, guarda un recuerdo que reúne esa devoción y su preocupación por las niñas:

“Fue mi profesora de matemáticas en tercero y cuarto medio, me hacía cantar para el Señor con el órgano y nos compraba el pan calentito para que las niñas no pasáramos hambre. Sin duda fue una buena mujer y que buscó siempre a su Señor”.

El recuerdo del pan compartido aparece también entre quienes trabajaron con ella. Durante años, ese gesto sencillo fue una manera de estar pendiente de los demás y expresar su cariño. Hoy forma parte de la memoria afectiva que dejó en el colegio.

Su enseñanza se extendió más allá del aula y de la capilla. En una carta dirigida a la comunidad, exalumnas y profesoras recuerdan las jornadas en que la acompañaron a entregar alimento a personas que lo necesitaban, así como su participación en velorios, en Cuasimodo y en el Mes de María. A su lado aprendieron a vivir la fe en el encuentro con otros y reconocieron una expresión concreta del lema “Amar es servir”.

Los vínculos que construyó permanecieron después de los años escolares. En la última etapa de su vida, mientras residía en un hogar de personas mayores, exalumnas, docentes y otros integrantes de la comunidad continuaron acompañándola y preocupándose por su bienestar. Quienes habían recibido su cuidado encontraron también una manera de devolvérselo, con una cercanía que se hizo familia.

Al despedir a nuestra querida tía Wally, agradecemos su vida y la huella que dejó en tantas generaciones. La recordamos enseñando, haciendo cantar y compartiendo el pan; gestos en los que su fe se volvía cercana y cotidiana.

Hacemos nuestras las palabras de la hermana Monserrat: “Que al cielo la lleven los ángeles”. Confiamos a Wally al amor del Señor a quien buscó durante su vida y acompañamos con cariño a quienes hoy sienten su partida.