Durante la última semana de abril, en el Colegio SS.CC. Monjas Francesas de Viña del Mar vivimos con entusiasmo, pero por sobre todo con profunda esperanza una semana completa dedicada a relevar la convivencia escolar, sobre todo en tiempos en que nuestro país se ha visto removido por distintos hechos que han puesto en un lugar de conversación importante nuestros lazos humanos y el bienestar emocional de nuestras niñas, niños y jóvenes.
La semana comenzó con el Día del Buen Trato, donde los estudiantes llegaron con las camisetas de sus equipos deportivos favoritos. A través de distintas actividades, se reflexionó sobre la importancia del respeto y la valoración de cada persona, reconociendo que, así como en el deporte, nuestras diferencias nos enriquecen como comunidad.
El martes 28 se nos invito a mirar nuestra Salud Emocional. Ese día las familias se «sacaron el sombrero» con su creatividad enviando a sus hijos e hijas con divertidos y geniales sombreros, como se puede ver en las fotos. En el trabajo con los estudiantes, se pudo profundizar en el reconocimiento de sus emociones y en la importancia de cuidar también el mundo propio y de los demás, como base de una sana convivencia.
El tercer día se puso el acento en la inclusión y la diversidad, invitando a valorar la riqueza de ser distintos. A través de disfraces y expresiones creativas, los estudiantes participaron de una jornada que destacó la identidad y la libertad de cada uno, reafirmando que una comunidad se fortalece cuando acoge y respeta a todos sus integrantes.
En este mismo contexto, se vivió una experiencia distinta junto a la Fundación Miradas Compartidas (que aborda el mundo de la discapacidad), quienes compartieron con estudiantes de 7° Básico A una instancia de encuentro y reflexión en torno a la inclusión. Esta actividad marca el inicio de un trabajo conjunto que continuará desarrollándose en el colegio, fortaleciendo una cultura cada vez más consciente y abierta a la diversidad.
La semana culminó con una Feria del Bienestar, organizada con el valioso compromiso de los apoderados, quienes ofrecieron distintos espacios orientados al autocuidado, el bienestar emocional y el aprendizaje socioemocional con iniciativas muy novedosas que mantuvieron atentos y activos a chicos y grandes. La jornada cerró con una alegre “bailetón”, también acompañada por la fundación, en un ambiente de fiesta total.
Así, a lo largo de estos días, estudiantes, familias y educadores fueron experimentando que la convivencia no solo se enseña, sino que debe vivirse e intencionales día a día.

