A 220 años de su entronización como protectora congregacional, nuestro colegio se unió a la fiesta que todos los Sagrados Corazones del mundo celebran en julio: la solemnidad de Nuestra Señora de la Paz.
La celebración, preparada con mucho cariño por los estudiantes de primero medio, invitó a toda la comunidad a reconocer que la paz comienza en el corazón de cada persona y se construye diariamente a través del respeto, el diálogo, el perdón y la solidaridad.
Durante la motivación inicial, se recordó que hoy el mundo sigue siendo testigo de guerras, violencia e injusticias que afectan a millones de personas, por lo que hicieron un llamado a orar especialmente por quienes sufren estos conflictos y por quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones que favorezcan la reconciliación y el cuidado de la vida.
Durante el ofertorio, se presentaron las banderas de países que actualmente viven el dolor de la guerra, como Palestina, Ucrania, Sudán, Yemen y la República Democrática del Congo. Junto a ellas se ofreció un cirio encendido, signo de Cristo, luz del mundo, y la palabra «PAZ», como expresión del anhelo de vivir en un mundo reconciliado.
Al finalizar la celebración, la agradecimos el don de la eucaristía y la presencia maternal de María, comprometiéndose a ser sembradores de paz en la vida cotidiana, haciendo realidad el lema del colegio «Amar es Servir».
En la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, el volvemos a recordar que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino una tarea que comienza con pequeños gestos que puede transformar el ambiente donde vivimos y el mundo entero.


